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Theo Jansen
Strandbeests, gigantescas bestias vivientes
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El artista holandés Theo Jansen estudió Física en la Universidad de Delf, Holanda. Sin embargo, su vocación como artista siempre ha estado presente. En un principio, experimentó con la pintura durante siete años y posteriormente, en 1980, incursionó en un proyecto de un platillo volador que en realidad sí se desplegó por los cielos de Delf, ocasionando perturbación y pánico en las calles de la pequeña ciudad.
En fechas pasadas se convirtió en la cara de BMW para la realización de un comercial trasmitido en Sudáfrica. El protagonista no fue él, sino sus animales de playa (Strandbeests), como él los llama; gigantescas esculturas que cobran vida con el movimiento del viento.
Jansen se ha dedicado a realizar estas piezas desde hace más de quince años, en su laboratorio en Ypernburg. Con amplios conocimientos de ingeniería y la infusión de algoritmos genéticos, crea esqueletos con tubos de plástico amarillo (PVC), cinta adhesiva y botellas; y sus articulaciones permiten que los “animales” se muevan, ya sea con patas, que los hacen caminar, o con alas, como si se tratara de un ave en pleno ascenso.
En un inicio, este escultor cinético se dedicaba al mundo virtual y al desarrollo de programas que estudiaban la evolución de los llamados “gusanos” que se hospedan en las pantallas de las computadoras. Ahora, tras superada esta etapa delante de un monitor, ya son varios los animales de playa que existen y todos ellos tienen nombres de inspiración científica, como: Geneticus Ondula, Rhinoceros Transport, Animaris Sabulosa y Currens Ventosa, entre otros.
La evolución de lo bidimensional a lo tridimensional lo logró al analizar el comportamiento de la naturaleza. Cualquier ser vivo para caminar, requiere de la contracción y dilatación de los músculos; a partir de este efecto se crea el desplazamiento. Los músculos en sus criaturas son como “bombas que se llenan de aire comprimido, impulsado por medio de alas a través de las botellas”, explica Jansen. “Las alas son movidas por el viento”. Y “las células nerviosas” son unos interruptores, también de PVC, que controlan la necesidad de movimiento. El siguiente paso será proveerles un cerebro.
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"Yo siempre soñé con convertirme en un artista famoso", declaró Jansen a clarin.com. "Lo que no imaginé fue lo mecánicamente bien que funcionarían los animales de playa", agregó. Sus proyectos con vida artificial son una fusión entre arte e ingeniería, producto exclusivo de su mente. Sus diseños se adaptan considerablemente al ambiente de la playa; en un tiempo determinado sus alas brotan, según la brisa o sus patas articuladas se mueven sobre la arena, como una especie de cangrejos. Cada una de estas bellezas es única y anda libremente, gozando de su sofisticación. Sin embargo, al artista le gustaría que algún día estos animales vivieran en manada y su evolución les permita competir en velocidad y estabilidad.
Fuente:
www.strandbeest.com
www.clarin.com
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