kl
 
 
 
 
 
 
 

Gerardo Azcúnaga
Formas orgánicas que cobran vida

 
   

Gerardo Azcúnaga es un escultor expresionista y abstracto que busca su inspiración en los motivos más primitivos de la vida. Es un creador que constantemente celebra la naturaleza del hombre sin negar su existencia y su racionalidad.

Siempre ha sido autodidacta, dedicándose a este oficio desde hace más de 25 años. Últimamente ha recurrido a material de origen humano para provocar alteraciones en las formas de su obra. Esto con el fin de que cada elemento, por sí mismo, se adapte al cambio y al paso del tiempo, como puede ser el cabello.

Con todo y su trasgresión matérica, es un artista tradicional que sigue trabajando con sus manos, lo cual encumbra su expresividad y su técnica. Él no improvisa ni recurre a recursos artificiales.

     
 


Su lenguaje sensual y turgente evidencian a alguien que convive con una realidad de forma pacífica, aunque el espectador en algunas ocasiones piense lo contrario. Sin embargo, basta con echar un vistazo a sus obras y percatarnos de la fisiología a la que recurre. Además de cabello, también hace uso de elementos como la tierra, el fuego y la madera.

Atracción y repulsión son dos experiencias que la escultura de este artista pueden provocar. C uerpos encrespados, grotescos o agazapados que transforman la configuración cotidiana de una escultura común y actúan sobre su particular espacio.


Fuente: www.artesvisualesnuevoleon.org