La arquitectura bioclimática se ha convertido en una necesidad que se plantea para el acondicionamiento ambiental de los espacios que habitamos, en contra de aquellos sistemas mecánicos que demandan excesos de energía.
El Bulevar principal del Ensanche de Vallecas, en Madrid, está propuesto para hospedar un acondicionador climático, cuyo espacio abarca los 467,500m 3 . Con ello se pretende mejorar la calidad ambiental y promover una conciencia sostenible que vaya de la mano con el crecimiento de la ciudad. Los criterios sostenibles y ambientalistas subyacen en cada una de las limitantes de este proyecto. Por un lado, casi todos los materiales empleados son reciclados y también emplea energías alternativas.
En si, esta propuesta compensa la falta de una zona arbolada lo suficientemente densa para que aporte un poco de oxígeno a la localidad. El árbol urbano ofrece lo mismo que un bosque completo. La estrategia de concentración verde sirve como regenerador ambiental.
El árbol urbano es una estructura ligera, desmontable y autosuficiente energéticamente; sólo consume la energía solar. Instalado como prótesis temporal, se utilizará sólo hasta que la falla de inactividad climática se haya corregido. En su debido momento, este dispositivo deberá desmantelarse para acudir a otras localidades. La independencia con la que funcionan estos árboles, los convierte en objetos exportables.
La propuesta ha sido cofinanciada por La Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo del Ayuntamiento de Madrid y por la Unión Europea dentro del programa LIFE-2002. Es un buen proyecto que también actúa a modo de escenario para los habitantes del lugar.